sábado, 9 de mayo de 2020

Aquí y ahora

La escritura es mi refugio...  un refugio que quedó olvidado.
Refugio que habitaba con regularidad. Era mi lugar, mi hogar, mi cueva donde me ocultaba del mundo exterior que tanto daño me hacía.
Ahora, en la adultez, a mis 25 años, ya no me hieren las mismas cosas. Aprendí a hacerme fuerte, a enfrentarme al mundo, dejando mi refugio a un lado... dejando la cueva segura.
La convertí en olvido y me lamento por ello.
No lamento haberme convertido en quien soy ahora,
mi fortaleza, mi autoestima en construcción constante, mi resiliencia,
todo se lo debo a mi capacidad para escribir, para desahogarme en las letras.
Una vez que pude poner las bases para construir encima, la abandoné.
¿Por qué? si no puedo sola. Me hacía tan bien escribir... como lo estoy haciendo ahora. Escribir por placer...

Una compañera de la universidad me hizo esa pregunta: ¿Por qué dejaste de escribir?
Casi que no supe qué contestar... más que simples excusas.
¿Será miedo a enfrentar mis propios sentimientos? ¿A plasmarlos en algún lugar?

Sé que mi talento para transmitir mis sentimientos en palabras disminuyó justamente por la falta de constancia en escribir, sé que este tipo de entrada/publicación no es igual que las primeras... Pero ya estoy aquí, ya estoy escribiendo, y es lo que importa.

Mi psicólogo me dijo que mi auto percepción no debe basarse en los hechos del pasado, sino en lo que estoy viviendo y haciendo en el presente, también mis proyectos a futuro. Así que basta de lamentarme por no escribir de manera constante. Esto es el aquí y el ahora, es lo que tengo que aprender a disfrutar.

No hay comentarios: