Me abordaron mil emociones por segundo de camino a su casa.
Le acaricié la cabeza unos momentos y luego me invitó a acostarme a su lado. Él tenía frío... lo abracé. Me besó tiernamente, y él también me abrazó.
Miedo, preocupación. Pero también, ansiedad, alegría. Ese día tendría muchas cosas por hacer y no pensaba únicamente en él. Pensaba en mis amigos con quienes me reuniría más tarde para jugar a los video juegos. Pensaba en mis padres, en cuidarme de que nadie de mi entorno me viera caminar lejos del colegio.
Y pensaba en sus padres... ¿Cómo tomarían mi visita? ¿Demasiado temprano para visitar a mi amante?
Llegué a su casa y toqué el timbre. Me abrió su padre, me atendió con su usual cordialidad y me hizo pasar.
Saludé a su madre; Hacía mucho calor allí dentro, tomé agua mientras me sacaba el abrigo y me dirigí a su habitación.
Su padre le había abierto la puerta y le llamó por su nombre para despertarlo.
Me decepcioné. Quería ser yo quien lo despertase, quería que fuese mi voz la primera que escuchase esa mañana.
Entré. aún seguía acostado, tapado con frazadas hasta la coronilla.
Me senté en la cama, a un lado de su cuerpo. Se dio la vuelta, quedando boca arriba, aún sin destaparse por completo.
Busqué su boca entre las sábanas y la besé, despertandolo completamente.
"¡Vaya sorpresa!" me dijo. -"Esperaba que me despertara algún mensaje tuyo, no tu presencia"
Le acaricié la cabeza unos momentos y luego me invitó a acostarme a su lado. Él tenía frío... lo abracé. Me besó tiernamente, y él también me abrazó.
Aún temblaba. Entonces decidí aumentar la temperatura de nuestros cuerpos.
Lo besé con mayor intensidad, apretando más su cuerpo contra el mío.
Dejó de temblar... ahora comenzaba a hacer calor.
Su única ropa de cama, era un calzoncillo y una musculosa. Le quité esta última,
Quizás esa fue una señal de permiso para él... pues tras vuelta y vuelta en su cama, quedé encima de él, me quitó la remera y mucho más tarde, logró quitarme el sostén, casi con los dientes.
Comenzó a recorrer mi cuerpo con sus labios, con su lengua... Me besaba con suavidad y de a ratos con impaciencia.
Creía sentir lava en mis venas, que recorría mi cuerpo, haciendo latir mi corazón aún más fuerte.
Sus labios fueron bajando por mi abdomen. Se detuvieron en mi pantalón. Intentó desabrochar un botón con sus dientes, y por más sensual que eso resultó, lo detuve. Mi límite era ese.
Siguió besándome; Hasta que llegué a un extremo que no creí que sobrepasaría...
Mis manos acariciaban su espalda desnuda, una de ellas continuó bajando hasta sus piernas, enredadas con las mías.
Fui acariciando su entre pierna, para luego animarme a introducir mi mano dentro de su ropa interior.
Comenzaron los movimientos bruscos. Electricidad recorría mi cuerpo, con mayor intensidad por donde él me besaba. Tan sólo estar allí era adrenalina para mí.
Su agitada respiración competía contra la mía. Mi mano izquierda se enredaba en su cabello, y él acariciaba mi espalda y mi cuello.
El calor abrazador envolvió a ambos. Sudábamos juntos, disfrutábamos juntos; nada me importaba más que ese momento. Sentía que él era mío y de nadie más... no quería que esa sensación desapareciera. Pero más tarde desapareció.
Su sonrisa me confirmó su alegría, su aprobación... o al menos eso comprendí en aquel momento.
Me quedé más tranquila por unos instantes.
Lo besé una vez más y a tientas busqué mi ropa.
"No quiero que te vayas" dijo en un suspiro, y me abrazó.
Le sonreí, e intenté desligarme de sus brazos con ademán juguetón.
Pero me abrazó aún más fuerte y dijo nuevamente: "No te vayas. No quiero que te vayas"
Sus palabras me derritieron casi literalmente. Me quedé una hora más a su lado... Más tarde, los compromisos me llamaron a fuerza de mensajes de texto.
Mis amigos me esperaban y ya me había retrasado.
Tuvimos que separarnos. No quería alejarme de él y él tampoco de mí... pero tuve que decirle "Hasta luego" por quién sabe cuánto tiempo, hasta que volvamos a vernos nuevamente.
Sus labios fueron bajando por mi abdomen. Se detuvieron en mi pantalón. Intentó desabrochar un botón con sus dientes, y por más sensual que eso resultó, lo detuve. Mi límite era ese.
Siguió besándome; Hasta que llegué a un extremo que no creí que sobrepasaría...
Mis manos acariciaban su espalda desnuda, una de ellas continuó bajando hasta sus piernas, enredadas con las mías.
Fui acariciando su entre pierna, para luego animarme a introducir mi mano dentro de su ropa interior.
Comenzaron los movimientos bruscos. Electricidad recorría mi cuerpo, con mayor intensidad por donde él me besaba. Tan sólo estar allí era adrenalina para mí.
Su agitada respiración competía contra la mía. Mi mano izquierda se enredaba en su cabello, y él acariciaba mi espalda y mi cuello.
El calor abrazador envolvió a ambos. Sudábamos juntos, disfrutábamos juntos; nada me importaba más que ese momento. Sentía que él era mío y de nadie más... no quería que esa sensación desapareciera. Pero más tarde desapareció.
Su sonrisa me confirmó su alegría, su aprobación... o al menos eso comprendí en aquel momento.
Me quedé más tranquila por unos instantes.
Lo besé una vez más y a tientas busqué mi ropa.
"No quiero que te vayas" dijo en un suspiro, y me abrazó.
Le sonreí, e intenté desligarme de sus brazos con ademán juguetón.
Pero me abrazó aún más fuerte y dijo nuevamente: "No te vayas. No quiero que te vayas"
Sus palabras me derritieron casi literalmente. Me quedé una hora más a su lado... Más tarde, los compromisos me llamaron a fuerza de mensajes de texto.
Mis amigos me esperaban y ya me había retrasado.
Tuvimos que separarnos. No quería alejarme de él y él tampoco de mí... pero tuve que decirle "Hasta luego" por quién sabe cuánto tiempo, hasta que volvamos a vernos nuevamente.

1 comentario:
Ooow, so cute :3 <3
Me recordó a una experiencia que tuve hace tantas lunas, Vero n.n
Buenos [y agridulces] recuerdos.
La narración que empleaste es muy buena, directa y amena con los detalles y el lector de blogs :P
Saludos, Vero y que tengas una excelente noche n.n
Publicar un comentario