miércoles, 1 de febrero de 2012

Decisiones rápidas, presión inaguantable



Descubrí otro defecto en mí: la presión. Meto presión a las personas y es ahora que me doy cuenta de ello. Bah,… más bien, me hicieron dar cuenta; Una amiga me dijo “Es que siento presión de todos lados: vos me pedís que lo haga, sino no lo hago, lo hace Alejandro. Presión, presión por todos lados.”
Eso me dejó pensando,... recordando situaciones en las cuales ejercí presión para que sucedieran como yo quería. Personas a las cuales perdí por haberles presionado a que tomasen decisiones rápidas. Y es que no sólo fui una hincha pelotas; una fea, enamoradiza e infantil pendeja, sino que también fui una aprisionadora.
No puedo creerlo,… no puedo creer que no me haya dado cuenta de eso antes. Y ahora resulta ser que además de eso, soy una retrasada por no haberlo pensado antes.

Somos la generación de las computadoras; los jóvenes queremos las cosas rápido, de un solo click o tal vez de dos.
En mi caso, además de eso, le agregamos mi crianza: me malcriaron. Siempre me dieron las cosas que yo pedía, cosas materiales, juguetes, viajes… O sea, nunca fuimos ni somos una familia ricachona, así que para mi cumpleaños no me traían un poni. Pero mis padres hicieron todo lo que estuvo a su alcance para obtener las simples cosas que les pedía, lo más rápido posible.
Es decir que me acostumbré a tener las cosas rápido;
Tengo este enfermizo deseo por querer que me quieran o que estén conmigo de forma inmediata. Y claro, apurando, manipulando o presionando a la gente a que lo hagan, no es saludable ni agradable.
Las personas no son cosas que se obtienen tras una transacción de dinero ni nada por el estilo. Se ganan con el tiempo; al igual que la confianza.

Tal vez toda esta “auto-explicación” que me doy pueda calmar mi incógnita de saber el por qué soy como soy, sin embargo no cambia mi situación. Yo sigo como estoy y no sabría por dónde empezar para cambiar….
Tendría que empezar a ser paciente, saber esperar, no alterarme… Bue, si nos reducimos a las cosas que “tengo” o “no tengo” que hacer, no terminaría más esta larga lista.

Pero digamos que con empezar con esas tres cositas, podría cambiar lo suficiente como para no alejar a la gente que amo de mi vida.

No hay comentarios: