Lunes, 23 de enero de 2012
¿Siempre hago lo mismo?...
Einstein dijo: Estupidez
es intentar algo muchas veces y esperar
resultados distintos.
Soy estúpida.
Le grité a mi papá y me apagó el WIFI. Ya no
me queda saldo en el celular para conectarme a Internet y ahora sólo me puedo desahogar
escribiendo en un documento de Word.
¿Por qué hago siempre lo
mismo? ¿Para qué espero resultados distintos? Si sé que esa no es la fórmula.
Lo típico: Mi papá me
habla repetidas veces, me enojo, le grito, me saca la Notebook y/o el internet,
cierro mi puerta con fuerza y me tiro a llorar en el suelo mientras escucho
música pesada y/o triste.
La diferencia esta vez es
que no estoy llorando, sólo quiero romper cosas.
Tengo hambre, pero el odio
que siento lo aplaza todo. Me encerré en mi cuarto para no tener que comer, no voy a salir…
Más que estúpida, soy una
inmadura. No debería estar haciendo estas cosas de “nena”… una nena muy
caprichosa.
Hoy por la tarde, mamá me
“obligó” a limpiar mi futura habitación en la terraza. Estuvimos sacando todos
mis juguetes y colocándolos en cajas. Y por cada juguete que me detenía a
mirar, me daba una terrible pero hermosa nostalgia, pues pude recordar parte de
mi infancia olvidada.
Con esta bronca, con el
portazo y con mis manos escribiendo, pude recordar el comienzo de mi
adolescencia,… y el resto de ella.
Creo que esta pelea de
poder con mis padres se va a acabar cuando por fin logre mudarme de casa.
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Después de escribir todo eso, papá entró a mi cuarto a decirme que me fuera a dormir (a todo esto, se habían hecho las 2:30 de la madrugada) y yo seguía con la netbook, escuchando música y escribiendo otras cosas.
Me quitó la netbook y me pegó una cachetada.... sí, como en los viejos tiempos.
Derramé unas pares de lágrimas de bronca y de dolor, pero no me permití llorar más. Las sequé rápidamente y me fui a mi cuarto de nuevo.
No me dormí hasta que se hicieron las 4:30. Me había quedado leyendo una revista y pintando un poco un cuaderno.
Esta mañana, papá me pidió perdón una vez más y ésta vez, lo acepté.
Me preguntó si me pasaba algo, si había algo de lo que quería contarle... Le dije que no.
En el gimnasio, pensé que ellos merecían saber la verdad, saber lo que está pasando por mi cabeza y mi corazón. Pero aún no creo que sea el momento de decirles.
Cuando tenga 18 les voy a decir........ que acepté de una vez por todas que soy bisexual.
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Eso no quita el que aún siga asustada por lo que puedan llegar a hacerme.

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