Al principio cuesta asumir que uno está equivocado.
No sé si será orgullo, o sólo vergüenza de admitirlo...
Pero allí fuí, a hablar con mis padres,
a confesarles lo que había echo,
a hablar con el obispo
y ahora me siento tan bien...
Una parte de mí quisiera que reconocieran
el que yo haya hablado, el que yo me haya expresado
en vez de esperar a que lo descubrieran tarde o temprano...
Sólo me lo dijeron una vez,
pero no importa, la idea no es esa
si no que ya mi conciencia me felicita
y me dice:
Sos muy valiente,
la mejor de todas.
1 comentario:
me ha gustado
ESPERO QUE PASES POR MI BLOG, COMENTES Y TE HAGAS SEGIDOR/RA MIO. GRACIAS, TE ESPERO!
Publicar un comentario