Hace ya tiempo que no escribia en el blog, pero esta vez quise aprovechar la oportunidad que se me presento hoy en la escuela, en taller...
Tuve la desgracia, en este tiempo que me ausenté, de estar "castigada" por haberme rateado de la escuela para verlo a Ezequiel. Papá me había dicho que estaba castigada por el resto del año sin internet... Como verán, eso no se cumplió.
Sufrí por él dos meses enteros. Pero por suerte (supongo que es suerte y no una bendición de Dios) el dolor no es eterno.
No iba a dejar que el sufrimiento invadiera por siempre mi vida. Todo era cuestion de actitud.
Pero igual el dolor es menor, no se fue completamente. Ya no me pincha tanto la espina que él dejó en mi corazón.
Me busqué a otra persona en quien pensar, pero como soy masoquista, me encontré con un chico fisicamente igual a Ezequiel en la escuela, con la misma edad y, después de un tiempo que lo conocí bien, muchisimo más malo que Ezequiel.
Aunque Ezequiel no me maltrató jamás, sólo que me hirió sentimentalmente desilucionandome.
Agustín, el chico de la escuela, es bipolar, talentoso y algo creido.
Por supuesto que nunca se fijaría en mí. Soy una tonta y una nena...
No sé, no entiendo. Debería dejar de ilucionarme con personas, con chicos...
No vale la pena.
Me alejé de él, pues nunca pasaría nada. Me lastima, y siempre todos lo van a hacer a menos que tome una actitud positiva ante todo. Es mejor ser prepotente que ser sencible.
Es mucho mejor demostrarme fría ante todo, antes de que medio mundo me pase por encima.
Ahí voy mundo, aquí está la nueva Verónica.
Tuve la desgracia, en este tiempo que me ausenté, de estar "castigada" por haberme rateado de la escuela para verlo a Ezequiel. Papá me había dicho que estaba castigada por el resto del año sin internet... Como verán, eso no se cumplió.
Sufrí por él dos meses enteros. Pero por suerte (supongo que es suerte y no una bendición de Dios) el dolor no es eterno.
No iba a dejar que el sufrimiento invadiera por siempre mi vida. Todo era cuestion de actitud.
Pero igual el dolor es menor, no se fue completamente. Ya no me pincha tanto la espina que él dejó en mi corazón.
Me busqué a otra persona en quien pensar, pero como soy masoquista, me encontré con un chico fisicamente igual a Ezequiel en la escuela, con la misma edad y, después de un tiempo que lo conocí bien, muchisimo más malo que Ezequiel.
Aunque Ezequiel no me maltrató jamás, sólo que me hirió sentimentalmente desilucionandome.
Agustín, el chico de la escuela, es bipolar, talentoso y algo creido.
Por supuesto que nunca se fijaría en mí. Soy una tonta y una nena...
No sé, no entiendo. Debería dejar de ilucionarme con personas, con chicos...
No vale la pena.
Me alejé de él, pues nunca pasaría nada. Me lastima, y siempre todos lo van a hacer a menos que tome una actitud positiva ante todo. Es mejor ser prepotente que ser sencible.
Es mucho mejor demostrarme fría ante todo, antes de que medio mundo me pase por encima.
Ahí voy mundo, aquí está la nueva Verónica.
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