jueves, 3 de junio de 2010

La autoflagelación



Volví a caer, volví a explotar, volví a cortarme…


Me siento vacía sin Ezequiel, ¿Cómo pude pensar que viviría sin él?

Claramente, no busco nada con nadie, porque ya dejé en claro para mí misma que no puedo estar con nadie que no sea él. Pero ahora que se fue,…o mejor dicho, ahora que me alejé de él, que dejé de hablarle, soy “libre” de elegir con quien estar, pero aún así, no quiero estar con nadie. Me alejo de todos. No me sirve estar con alguien más, sigo amándolo a él.

Mis cortes fueron un impulso de soledad y abandono. Estaba nerviosa, estaba impaciente y alterada. Me estoy volviendo loca (literalmente) sin él. Me hace tan mal estar sin él… pero esto es lo irónico: ¡¡Jamás estuve con él!! ¿Es que no lo entiendo? No pude tocar su piel, no pude abrazarlo, no pude besarlo, no pude sentir su aroma, no pude susurrarle cerca del oído que lo amo. Y todavía digo que estar sin él me hace mal…cuando en realidad nunca estuve físicamente con él.



Pero ¿qué importa? A pesar de que todo esto fue virtual, es real para mí, porque despertó miles de sentimientos nuevos y buenos en mí, un ardor en el pecho que no sentí nunca por nadie. Un sentimiento así no puede ser mentira.

Y cuando no me comunico, o cuando estamos peleados o distanciados, me hace mal.

Hoy me auto flagelé.

Todo fue tan rápido y absurdo.

Brenda, Marcos y Ceci estuvieron presentes, sentados en sus lugares de la escuela. Un desafío de Brenda me hizo reaccionar, diciéndome: “no te da la sangre para cortarte”… y le llevé la contra.

Dos cortes profundos, sangre a borbotones, y mi mano temblando al terminarlos. Cuando había puesto el cúter para la segunda herida, pensé en él, se me vino su nombre como un rayo, para luego darle lugar al trueno: la sangre.

No estoy segura si alguien más del salón, además de ellos tres, me había visto. Pero antes de que eso sucediera, le pedí al profesor que antes de que comenzara el examen de computación, me dejara salir al kiosco. Tenía que parar la sangre sin seguir ensuciando el buzo.

Me compré dos curitas y en el salón apreté mi brazo contra mi pierna para hacer un torniquete.

Una charla a la salida con Ceci me hizo ver que eso fue a causa de mi mente, que se resignó a que él y yo no podíamos estar juntos. Pues aunque diga que liberé mi mente de él, no es verdad. Todavía permanece en mi cabeza, en mi corazón, y sigue tatuado en mi alma. ¿No me doy cuenta de que me muero sin él?

Lo peor, es que dañé a Ceci haciéndome eso en frente de ella. Le hice recordar a su mejor amiga de la escuela que se quitó la vida.



Ceci me dijo:

-“No hagas más eso, pensá antes de hacerlo y tené cuidado cuando estés sola. Te digo la verdad, me dio mucha impresión cuando hiciste eso, me saltó el corazón, estaba a mil por hora, aunque no pareciera, me dejaste re preocupada, pero no te dije nada ahí porque estaban los otros dos. Me hiciste acordar a mi amiga que se mató; me hizo re mal eso, yo te quiero mucho vero.”-

Yo no sé que voy a hacer.

Ya no debo pensar en el futuro, porque eso ya es ilusionarme, no puedo, no debo; me haría mal. Estaría subiendo un escalón más de las escaleras, y cuando menos me dé cuenta, se acabará el sueño, la realidad me pesará como la gravedad y me hará caer del piso más alto del edificio; la terraza.

Ilusionarse es eso, subir y subir a las nubes, hasta que no quede más para subir y al fin caer de lo más alto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estuve leyendo tu blog, y creeme que te entiendo demasiado... Ojalá pudiera decirte alguna palabra de ánimo, o algún consejo para estar mejor, pero sería demasiado hipócrita...
En fin, solamente era para que sepas que no estás sola en esto :) Capaz no sirve de mucho, pero a veces saber que hay alguien que entiende te hace sentir un poquito mejor.
Besos! Que estés bien <3
(intenté comentarte antes, pero no sé por qué no podía o.o)

Innocence dijo...

Wow.. yo nunca me atrevería a hacerlo con alguien presente.
Ten mucho cuidado.. y no vale la pena sufrir por un niño.. tu vales mucho más (:
Cuidate mucho <3