miércoles, 2 de junio de 2010

Estoy.... ¿Estancada?

Bueno, bueno...por dónde empiezo?
Primero: Estoy en la incertidumbre con muchas cosas, porque Ezequiel no me llama, lo cual es "normal" últimamente, pero no es "normal" que yo haya dejado de llamarlo. Y eso ocurrió porque una amiga me aconsejó que me resignara a la verdad: jamás vamos a poder estar juntos. Aún cuando él me prometa que va a poner todas sus fuerzas para lograrlo, o que me diga que va a vivir en Bs. As.
¿Y Porqué no vamos a poder estar juntos? por varias razones, una muy obvia: mis padres.
Es una historia muy larga y compleja, posiblemente digna de una novela...
Pero ese no es mi punto principal para escribir en el blog (la página que con mayor libertad podré escribir, una página en la cual no puedo ser vigilada por nadie que me conosca).
Me siento abanzar, cuando hago algo "bien"...Pero ahora no sé exactamente el consepto preciso de "bien". Ya no sé qué está bien o mal, así que mejor digo: Me siento abanzar cuando hago algo que está bien para la vista de los demás.
Eso es porque recibo alagos, felicitaciones, y es entonces que me insita a seguir haciendo esas cosas...
Por ejemplo, (un ejemplo tonto pero simple): Cuando me pongo a dibujar y lo muestro a alguna amiga o compañera del colegio, y me dice "hay que lindo", me dan ganas de hacerle su propio dibujo.

Pero ayer, en la escuela, hice mal en cortarme en  frente de Ceci.
La hice sentir mal porque reencarnó en mí la imagen de la chica de 15 años de turno tarde que se suicidó; su mejor amiga. No quiere que a mí me pase lo mismo.
Fue muy tonto cortarme en la escuela,...el lunes en mi pieza estaba lo más tranquila sin molestar a nadie, ¿porqué tuve que cortarme en la escuela?
No lo niego, en mi pieza si me corté pero un único brazo. Al día siguiente fui por el otro...

A mi fotolog le puse un titulo que, según mi amiga, es deprimente. Ahora me dice "Emo"... supongo que tiene argumentos para hacerlo, pero de todas maneras me molesta un poco...
Da igual, ya pasó... voy a intentar ver que hago de mi vida que, con la ausencia de Ezequiel, perdió su curso.

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