miércoles, 18 de abril de 2012

Cóctel de sentimientos

Esto es un poco inexplicable... y ahora se va a tornar más difícil explicarlo, ya que perdí mi toque de escritura.
Ya no escribo en mi diario, ni siquiera una mísera historia. Y mucho menos en este blog... Hace mucho tiempo fue mi última entrada. Creo que mi blog se estaba muriendo, y  en los borradores se iban acumulando los intentos de entradas que no llegaron ni siquiera a completar un párrafo de coherencia.

Mis días se volvieron absurdos, ya sin motivos, sin sentido.
Creía que teniendo a alguien a mi lado, mis problemas se ordenarían. Y sí, funcionó por unas semanas,...
todo se había equilibrado (mientras se mantenía en secreto)
pero ahora es diferente. Todo cambió.
Marcos, hace un tiempo, dijo que mi vida se basaba en la aprobación de los demás...
Si no me equivoco, esa fue la frase exacta que mencionó.

Ahora me siento vacía; y lo retribuyo a que mis padres no aprueban las cosas que hago... No aprueban que salga con un chico que no es de mi misma religión. 
Por lo menos hasta ayer, que la opinión de papá se desfiguró un poco y su frase cambió de un "no podes estar con alguien que no es de la religión" a un "no podes estar con alguien que no tiene tus mismos principios, sea o no sea miembro de la iglesia".

Esto será insignificante para ustedes que leen esto...
Pero si es así, ¿por qué me siento tan angustiada? 
Ya nada me satisface,... ni siquiera dormir. Ya no duermo tranquila.
No puedo comer tranquila.



Ayer pude verlo unos minutos... pero no pude sentirme bien.
No es que no me sentía bien estando con él.
No tenía que ver con quién estuviera ni en dónde, el problema eran mis sentimientos. Era yo. Sigo siendo yo, sigo sintiéndome horrible.

Él dijo que puede que sea culpabilidad, al saber que mis padres me prohíben estar con él y aún así desobedezco.
Pero yo sé cómo se siente la culpa. Es diferente.

Todo esto es un choque de sentimientos,... sentimientos oscuros, pesados, imborrables e inexplicables.

En un par de horas debo ir a canto. Espero que no se note la tristeza en mi rostro. Fingiré una sonrisa; quizás si miento lo suficientemente bien, hasta pueda que yo misma me lo crea y termine sintiéndome mejor.

Sin embargo ¿Quién le avisa a mis ojos sobre mi felicidad? Si no viene desde dentro, quizás no se refleje en mis ojos. La felicidad no brota tan falsamente.
¿Por qué soy tan depresiva? Pobre de ustedes... siempre les colmo las paciencias escribiendo este tipo de cosas. Estos sentimientos Emos...
Lo siento, no suelo escribir si me encuentro perfectamente.

Cóctel de sentimientos. Desearía que alguien pudiera explicarme qué ingredientes tiene, porque me sabe muy amargo.



1 comentario:

Reinhardt Langerhans dijo...

Creo que no solemos escribir cuando estamos alegres, pues el momento, la euforía, lo espontáneo y lo mágico te dice que hagas todo menos dejar epitafio, sepultura o recuerdo de ello más que en la mente.

La tristeza tiene su lado agridulce. A mi me gusta sentirme, eventualmente, triste. Sin embargo, no se debe sobrepasar esto: todo con equilibrio.

Y bueno, si gustas un consejo, vele la otra cara a tu situación. Yo podría decirte que hicieras poesía ahora que tienes ALGO de lo que hablar a cabalidad. Venga, sé que si comienzas en un verso... acabarás más de un hoja ;)

Disfruta el día y la noche, pero por sobretodo disfruta la vida.

Saludos, Vero n.n
Saludos noctámbulos desde México.