¿Para qué escribo o digo que estoy bien, si al otro día me voy a poner mal? ASH, que bronca
El día comenzó ya con pocas energías. Como me había acostado con muchísimo sueño, y levantado con muchísimo frío, menos ganas de vivir tenía encima.
En la escuela me dormí mientras mi profesor favorito hablaba… Luego, tuvimos prueba de literatura (mi materia favorita).
No aguantaba más el sueño y después de almorzar, me fui a dormir. Fue un alivio, aunque aún tenía mucho sueño.
Desde ahí, fui a canto, y allí fue donde todo explotó en tristeza.
La profesora, (la mejor de las profesoras, la que siempre tiene una sonrisa en la cara, la que siempre te alienta) hoy, me regañó. Mi mundo se partió en pedacitos… y sólo quiero repararlo durmiendo muchas, muchas horas seguidas.
Me regañó bien, por así decirlo. Pero yo ya capté el mensaje. Había hecho las cosas mal, no había prestado atención a lo que se dijo la clase anterior sobre la tarea que debíamos hacer, y desde que me habló, yo ya no hablé más.
Me fui sin saludar a nadie. Creo haberle dicho “Chau profe”, pero tan bajito que apenas yo me oí. De todas formas, salí casi volando de ahí.
Abrí la puerta y salí rápidamente, tan rápido que casi le cierro la puerta en la cara a alguien que venía detrás de mí (supongo que una de mis amigas que quiso intentar saludarme… pero nadie lo logró)
Fui a la iglesia (Ya que no tenía taller de computación, porque estaban entregando las Netbooks en el colegio) y ya de por sí, no tenía ganas de cantar. Todos se había ido; se ve que yo no fui la única que no quería practicar para la competencia de música de la semana que viene… Pero bueno, quizás ya la semana que viene me ponga las pilas. Espero poder estar de buen humor para hacerlo, claro.
Y al llegar a casa de noche, con frío y sin llave… me quedé afuera. No había nadie en casa. No iba a congelarme, así que caminé algunas cuadras para visitar a un amigo.
Me habré quedado 40 minutos, quizás, y ya mis padres me estaban llamando al celular.
Leandro me acompañó hasta la esquina de mi casa, que fue en donde nos encontramos a mamá. Me gritó, ¡en la calle! Y además en frente de mi amigo.
Fue todo para peor. Me puse loca… cuando me gritan, yo grito, y el doble. Así que en casa, le dije de todo.
También me desquité con papá, que me echaba la culpa de olvidarme la llave.
“Todo por olvidarme una puta llave” grité con todas mis fuerzas.
Y ahora estoy en mi cuarto escuchando música.
Mamá me pidió disculpas por haberme gritado… y yo acá, llorando de bronca.
Es raro eso; no soy de lágrima fácil cuando se trata de cosas tristes, pero sí cuando algo me da bronca, lloro.
A veces lloro de la nada, quizás, pero por cosas mías, y siempre en privado. No me gusta dejar que los demás me vean llorar. Sólo mis padres me ven llorar libremente…
En fin, el día, un asco. Mi día favorito, arruinado. Me quiero dormir.

4 comentarios:
Me acuerdo que cuando tenía unos años menos que ahora, tambien lloraba de la bronca(no digo que ahora no lo haga) pero no desesperés por tener bronca o que el día no salga como uno lo planeó!!!...llorar es una manera de sacar lo que nos hace mal...y para la próxima saquele tarjeta roja al día malo!!!
Todos estallamos de vez en cuando..
Interesante tu espacio, me ha llamado mucho la atención, es como una especie de diario, me resulta curioso, la cantidad de sentimientos que puedes llegar a expresar, un placer, admiro tu pluma y tu facilidad para expresarte.
Un abrazo.
Días horribles!, como ya has leido tmb los tuve... pero lo bueno es que el llanto a pesar de ser terdioso es tambien un gran sanador.
saludos!
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