La verdad que no pensaba que la entrada anterior iba a volverse tan debatible... pero bueno...
Muchas gracias a todos los que firmaron. Me levantaron el ánimo, y otros comentarios me dejaron más confundida O.o Pero creo que estoy mejor(?
Hoy Gonzalo me mandó un mensaje súper lindo después de que yo le envié un pedacito de una canción de Shakira.
Él me puso:
“Tu amor es como la luz en medio de tanta oscuridad. Sos mis ganas de salir y arriesgarme a todo. Sos mi paz interior. La que me dice que todo está bien. La que me cuida. Te quiero.”
Este mensaje me hizo acordar a lo que le pasó a Gonzalo ayer en dibujo:
Eran las 9:05 de la mañana del sábado y yo llegaba a dibujo.
Conforme pasaban los minutos, llegaban mis compañeras, pero Gonzalo no llegaba. Y a su vez, mis ganas de dibujar, disminuían.
Se hicieron las 9:25 y yo observaba el reloj y a la vez, la puerta con vidrios amarillos de la profesora.
De pronto, vi la figura de Gonzalo pasar, pero venía “abrazado” con alguien.
En esa centésima de segundo, pensé que podría ser un amigo que venía con él, pero en cuanto Gonzalo lo empujó fuertemente contra la puerta, creció en mi pecho un miedo desgarrador. Mi corazón latía de manera imperante.
La profesora corrió a abrirle, mientras Gonzalo empujaba con su brazo izquierdo al muchacho que lo tenía agarrado del cuello.
Éste tipo, salió corriendo debido a ese empujón, a que la profesora estaba por abrir la puerta y a que un auto de un vecino tocaba bocina para que se alejara.
Gonzalo entró y se dirigió directo al baño. Se miró al espejo y se volvió hacía su habitual asiento. Nos preguntó si tenía alguna herida en el cuello, porque aquel ladrón lo tenía amarrado con un cuchillo.
Yo quedé estupefacta. Mi cara de horror no me la sacaba nadie, y el resto de aquel día, no tenía ganas de nada, más que quedarme abrazada junto a él.
Mientras la profesora llamaba a la policía, yo me acerqué a Gonzalo, le di un tierno beso en la mejilla y delicadamente le tomé el mentón para revisarle la herida del cuchillo.
Aunque la herida era leve, quería matar al imbécil que le había hecho eso.
Después de todo, me quedaron temblando las piernas y el corazón seguía ese ritmo incansable.
Qué porquería! ¿Acaso ya no se puede vivir?
Con tanta inseguridad, tanta desconfianza, tanto miedo...
Esta no es vida!

1 comentario:
el comentario de Carla natalí estuvo muy bueno!!!
hay que lidiar con éstas personas que buscan la vida fácil, al menos fue algo leve, aunque el susto del momento no se lo saca nadie!
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