jueves, 17 de junio de 2010

16 de junio



Sonará pesimista, o mala onda, o negativa, o lo que fuera la siguiente frase:
“Pareciera como que el destino no quiere verme feliz.”
Pero es lo que siento; ayer estaba bien, me sentía perfecta, radiante y todo por un pequeño detalle.
Pero hoy, decaí.

No me gustan esos días en los que de repente me deprimo. Necesito un motivo para hacerlo, aunque sea uno muy tonto. Porque si no, siento que soy una “emo” cualquiera… y no digo que soy emo o que tengo algo en contra de ellos, pero me molesta que me digan así. Solo me corté las venas unas pocas veces y tengo un problema de depresión crónica repentina,… no es motivo para que me digan “emo”…

En fin, no es eso lo que me puso mal, ¿No les pasó deprimirse por nada? O sea, alguna razón siempre hay, pero a veces no la encontramos, o no somos consientes de ello.
A ver… analicemos mi día, quizás me puedan ayudar a encontrar el motivo:

La alarma del celular me despertó con mucha rapidez a diferencia de los días anteriores; me levanté y descubrí que papá me había sacado su celular. Algunas veces le pido su celular para escuchar música y dormirme con ella. Seguramente me lo sacó en cuanto me dormí para que no se gaste la batería…

Estos dos días no comí mucho, no desayunaba ni almorzaba, pero de la cena no podía escaparme ya que comíamos todos juntos.
Quizás solo es paranoia no desayunar una simple taza de mate cocido y galletitas, (solo es un poco de agua caliente con edulcorante, no “hace nada”)… pero de todas formas no desayuné, fingí hacerlo.
Tiré el mate cocido al lavadero y dejé migas de galletitas en la mesa como evidencia de que había “comido”.


Debía llegar a la escuela 7:20 y salí de casa 7:28; no sé qué es lo que hago con mi tiempo, porque me levanto a las 6:00 y vivo a 3 cuadras del colegio,… en eso soy igual a mi papá: doy vueltas antes de irme.
Al menos llegué dos minutos más temprano que los últimos dos días y conseguí recuperar el lugar que un intruso mequetrefe me había robado.
En la clase de física terminé un trabajo práctico de la clase siguiente (Geografía), pero justo a la profesora se le ocurrió revisar lo que estábamos haciendo… maldición.
No importa, a la profe de física la tengo comprada y en 10 minutos terminé todos los ejercicios que hicieron durante las dos horas de clase.
Entregué el trabajo de geografía y a partir de ahí me la pasé dibujando un grafiti en mi cuaderno de computación.
Mi amigo Marcos que se sienta delante de mí estaba hablando con Brenda; ella se dio la vuelta y me dijo: -“Vero, ¿escuchaste lo que dijo Marcos?


-Masomenos


-Dijo que sin vos se siente vacío.

No sé porque me reí y contesté lo siguiente: “ah, y yo me siento llena”. ¿Nunca hablaron sin pensar? Ni siquiera sé a qué me quise referir cuando dije eso. Marcos se enojo conmigo, pero en broma. Él sabe que me molesta que él se haga el “ofendido”.

A partir de ahí estuve más callada que nunca, me puse más seria. No sé si fue por la falta de compañía con quien hablar o si fue el aburrimiento,…o no sé, pero comencé a deprimirme, solo un poquito.

Llegué a casa y tampoco almorcé. Me sentí culpable por desperdiciar la comida, ya que tengo que dejarles a mis padres la evidencia de que comí, porque al regresar de trabajar, ellos revisan la heladera para controlar.
Serví el arroz, la ensalada y todo aquello que me habían dejado para comer en un plato, lo calenté y se lo di a mis perros. Dejé los platos sucios en el lavadero, tal como hice los otros días y me senté a ver un poco de tv.
Pero no sé para qué me preocupé tanto por “no comer”, si a los 10 minutos ya estaba en la heladera comiendo aceitunas y dos galletitas/tostadas dulces.

A las 2 me fui a trabajar en la casa de mi amiga Yanet, ayudando a su mamá con la elaboración de carteras y con la limpieza de la casa. (Tener 6 hijos y que 5 sean chiquitos te destrozan por completo la casa).
Entré y Miriam y Yanet estaban terminando de almorzar. No me gustó nunca el olor a milanesas fritas, pero esta vez sí, tenía tanta hambre…

Fue raro que Miriam, con solo saludarme, percibiera que a “mi aura” le pasaba algo. Pensé que Yanet lo notaria, pero solo pensó que yo quería contarle algo.
Mientras ellas cosían y yo lavaba los platos, se pusieron a cantar canciones románticas.
No pude hacer más que pensar en Ezequiel; lo mucho que deseaba que él estuviese conmigo, que él viniese a Buenos Aires para conocerme, para que estuviésemos juntos,… me hice toda la cabeza, y fue peor. Me deprimí por completo.
Miriam dedujo de inmediato, sin que yo le dijera nada, sin que ella supiera mucho de mis secretos, y sin que yo misma supiera conscientemente, el motivo de mi tristeza:
“Ay, quiere que la abrasen, la apachuchen y la mimen, se acerca la hora en la que se lo permiten y no tiene quien se lo haga”.

Auch. Golpe bajo. Lloré…
Para los que no saben: soy de una religión en la que hay ciertas normas que nos diferencian del resto de las religiones y una de las que más odio es la que dice que “no podemos salir con jóvenes del sexo opuesto antes de los 16 años”.
Se acerca mi cumpleaños y no tengo a mi Ezequiel, justo cuando tengo permitido salir, sin tener que esconderme.

Volví a casa, pero a la hora siguiente tenía que ir a la iglesia a ensañar. El sábado tenemos una competencia de música y me eligieron para la categoría del solista.
No sé si fue de pura rutina, o de metida, o de preocupada que mi madre me preguntó varias veces: “¿Todo bien? ¿Cómo te fue?”

En la iglesia canté con todas mis energías, ira y voz. Me descargué y me hizo bien oír la guitarra eléctrica, la batería, el bajo, el piano…y mi voz a toda potencia.

Pero se ve que no fue suficiente descarga, pues en casa me desquité con la comida.
Comí un yogurt con cereales, tortilla de acelga, dos mandarinas y un paquete entero de galletitas dulces. Mi mamá se enojó cuando vio que me terminé el paquete:
-“Pero si lo abriste hoy a la tarde… después decís que no querés engordar”-
Rayos.
Al lavarme los dientes, me tenté como las veces anteriores a meter la punta del cepillo en mi garganta para vomitar. Pero no me animé.
Soy una cobarde, no sé vomitar, hace mucho que no lo hago.

Todas esas horas de hambre para nada… ¿Por qué es tan fácil ingerir calorías y tan difícil deshacerse de ellas?
Internet me calmó muchísimo; hablé con mi amiga de Rosario Lulee, con Pilar y con Marcos.

Que él me haya dicho “yo también te quiero” o “sos una de las pocas personas que hacen que vivir valga la pena” me animó. Él es mi único amigo varón. Nunca me duraron mis amigos varones, de alguna u otra forma pasa algo y mayormente es a causa de las hormonas alborotadas.
Llega un momento del día, o de la vida en que decís: “este momento es perfecto, quiero que se congele el tiempo ahora, no quiero que nada cambie”.
Pensé eso un par de veces, pero el reloj jamás se detuvo y las cosas pasaron de lo perfecto al desastre.
Pero en fin…Hasta ahí mi día.

A veces maldigo a esa depresión que me invade de repente, porque suele tocarme una muy fuerte y soy muy obvia con mis emociones, soy una persona sincera, no oculto nada, así que todos notan de inmediato que algo malo me pasa. Pero otras veces me gusta estar así; será masoquismo o lo que sea, pero a veces me gusta… solo cuando tengo que escribir poemas o componer en el piano, porque es cuando mejor escribo y cuando mejor toco.

Solo quiero tener un único sentimiento en mí y elegiría la felicidad eterna,… con Ezequiel.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya sabés que te re entiendo. Me pasa lo mismo, un montón de veces estoy "bien" (o mejor dicho, no mal), y sin razón aparente me deprimo. Y soy pésima disimulando, así que mi mal humor siempre se nota...
En lo personal te recomiendo que tomes el desayuno. Por más calorías que tenga, las vas perdiendo durante el día. Y leí por ahí que si te lo salteás, durante el día te dan más ganas de comer algo dulce.
Yo soy atea, aunque me criaron como católica, así que no entiendo mucho de religión, pero hace lo que haga que te sientas mejor.
Qué lindo que cantes, ojalá yo tuviera voz para eso! Y debe ser una buena forma de descargarse, no?
Y creeme que te re entiendo lo que estás pasando con ese chico :( Ya hablamos algo el otro día, pero es la verdad. Ojalá algún día se puedan conocer!
En fin.. Espero que estés mejor. Cualquier cosa siempre podés hablar conmigo :)
Besos! <3