Pero me di cuenta de que no soy la unica que comete este, bien podria llamarse, pecado imperdonable; la indiferencia. O mejor dicho, la ignorancia.
Ante el tribunal de la posteridad de nada nos valdrá disculparnos diciendo: "No comprendi" o "me fui dificil prestar atencion"
En otro tiempo, cuando la maquina aun no se le habia rendido como docil siervo, obedecia el hombre al mandamiento: ¡Trabaja o muerete de hambre!
La nueva regla: ¡Piensa o perece! Y puesto que nadie está solo en el mundo, y puesto que en todos ejercen influjo las opiniones ajenas, la alternativa de "Pensar o perecer" viene a resolverse, en último término, en la de "leer o perecer".
El conocimiento es lo que nos salvará ante las redes de los engañadores, o los estafadores.
Por ejemplo, podemos defendernos al recordarles a nuestros atacantes los articulos que existen en la constitución; tal como me pasó un día en la clase de construccion ciudadana, recordandole a la profesora el articulo 19 que enuncia que el ciudadano no puede violar la privacidad de los demas.
Por eso es bueno leer, e informarce de todo.
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